viernes, 11 de marzo de 2011

Si vale para el camello...


Un hombre tenía un puesto para rejuvenecer camellos en el Sahara. Un tipo que tenía un camello viejo y cansado lo lleva a dicho lugar y le dice al dueño que vea qué puede hacer, aunque es bastante escéptico de los resultados.

El dueño del local le dice que no se preocupe, que en unos minutos se lo deja como nuevo, y grita: "¡Ahmeeeed... !"

Del fondo del local sale un negro de dos metros con un miembro gigantesco y se lo introduce al camello; el pobre animal se levanta como si tuviera 20 años menos, y sale corriendo hasta desaparecer en el horizonte.

El dueño del camello, impresionado, dice: "¡Qué buena forma de rejuvenecer camellos!, pero ahora tengo otro problema: ¿cómo lo alcanzo?"

El dueño del local dice:

"¡No se preocupe, ensegida lo alcanza! ¡Ahmeeeeed...!"

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